domingo, 28 de marzo de 2010

Nuevas expresiones de desigualdad social. Levas y Bandolerismo.

Algunas leyes provocaban desigualdad. Entre las disposiciones existió una que eliminaba la condición del ciudadano, es decir, negaba la posibilidad de votar a aquel que fuera sirviente.

Las investigaciones demuestran que la delincuencia no se explica por la pobreza, pues en el siglo XIX abundan los ejemplos de miembros de las clases acomodadas vinculados con el bandolerismo.
Los bandidos obtenían ganancias por medio de asaltos, raptos, y solo en la medida en que se fueron endureciendo los castigos, pudo erradicarse su actividad.
Para controlar los desordenes, el gobierno echaba mano de gendarmes y de rurales (nombre que recibía la policía montada).

Asociaciones e instituciones para orientar la cultura.

Las asociaciones culturales mexicanas del siglo XIX fueron heredados de las que se habían formado desde el siglo XVIII en el mundo occidental siguiendo las pautas de la ilustración.


En el México nacional, algunos grupos de hombres educados se dieron la tarea de abrir nuevos espacios para fomentar y difundir las ciencias y las artes.

Conforme avanzaba el siglo, la urgencia de dar rostro a la nueva nación hizo que se promovieran actividades literarias, científicas y tecnológicas.

Instituciones antiguas como el Museo Nacional se renovaron bajo las nuevas propuestas, y otras, como la Biblioteca Nacional, fueron creadas.

Con la literatura, la historia y el arte también se formo la nación.

En la literatura de siglo XIX se percibe fácilmente el propósito de los autores más notables por expresar lo nacional.

Para difundir las novelas de esa época utilizaban publicaciones por entregas, en folletos que aparecían en la parte inferior de los periódicos y podían coleccionarse hasta completarlas.

Las preocupaciones políticas marcan la historia producida en la primera mitad del siglo, en la que los historiadores mas celebres fueron participantes o testigos de la Guerra de Independencia: Servando Teresa de Mier, Carlos María de Bustamante, Lorenzo de Zavala y Lucas Alamán.

En sus obras memorables dan cuenta de lo sucedido porque están seguros de que los acontecimientos son dignos de conocerse y recordarse.

El arte en general se convierte en un magnifico muestrario de las formas de vida en el mundo cambiante del siglo XIX. El arte expone las inquietudes de muchos mexicanos por afianzar la nueva nación.

Cultura.

La imprenta fue el mejor medio para difundir las ideas políticas desde los tiempos en que se desarrollaba la Guerra de Independencia. La publicación de folletos se debe a la influencia de los pensamientos liberal y conservador en las disputas en torno a la forma de gobierno que debía adoptar el país.



Los primeros periódicos de esos tiempos fueron El Águila Mexicana y El Sol en los que participaron Lorenzo de Zavala y Lucas Alamán con el propósito de convencer a los lectores de sus ideas para defender el federalismo.

La intención de los periódicos era moldear la conciencia de los mexicanos para conseguir el sueño de fundar una nación tal como cada grupo la concebía.


Hojas volantes y publicaciones ocasionales de pocas páginas servían para dirigir la opinión de unos lectores que pasaban de mano en mano los impresos o los leían en voz alta.


Clásicos, románticos y modernos expresaron el siglo XIX.

Tres estilos de expresión artística igualmente ricos estuvieron presentes en el siglo XIX y en algunos momentos coexistieron. El primero de ellos se le conoce como neoclásico pues recuperaba los modelos clásicos.


El romanticismo externaba la afición por el color local y la expresión de los sentimientos.

El modernismo llego un poco más tarde, y se caracterizo por u7na idea de apertura y libertad muy distinta de la del frio neoclásico y del arrebatado romanticismo; fue un movimiento que apostaba al cambio estático y que, como todo lo moderno, se oponía a la tradición.



En la pintura, extranjeros y mexicanos dejaron huella.

En el siglo XIX la pintura tuvo un claro tinte romántico expresado de distintas maneras.


Algunas veces tomó formas clásicas, como en las obras de Ingres, estilos más libres como las de Goya.

La litografía fue traída a México por Claudio Linati pudo dar a conocer observaciones hechas durante sus viajes.

El arribo a México del maestro italiano Eugenio Landesio vino a dar fuerza a una nueva escuela de pintura.

A mediados del siglo XVIII se restablecía la vida de la Academia, el maestro Pelegrín Clavé, fue nombrado directo de pintura.


Costumbrismo y Paisajismo se impusieron.

Un género característico del arte del siglo XIX se conoce como costumbrismo porque el motivo principal, ya sea de una obra pictórica o de una novela, es la descripción de las costumbres de la sociedad. El espíritu romántico le da mayor intensidad al propósito que ánima al costumbrismo, el otro tema presente en el arte fue el paisaje. Las enseñanzas de Eugenio Landesa fructificaron en alumnos como Luis Coto, Salvador Murillo y, sobre todo, en José María Velasco, en cuyas obras abundan los paisajes desde distintas perspectivas, pues de igual manera que mostró horizontes amplios del valle de México, también analizó fragmentos del paisaje con la mirada científica propia de su tiempo.